En este 11 de abril, Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, es importante recordar que muchos síntomas pueden aparecer años antes del diagnóstico… y varios de ellos pasan por el olfato, deglución y equilibrio, áreas de estudio de la Otorrinolaringología.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que afecta al movimiento. Se produce por la pérdida de neuronas que fabrican dopamina, una sustancia clave para coordinar los movimientos del cuerpo.
Además de temblor, rigidez o lentitud, también puede causar síntomas no motores como pérdida de olfato, alteraciones del sueño o dificultad para tragar.
Su evolución es variable y existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Más allá del movimiento: lo que vemos los otorrinolaringólogos.
1. El olfato como señal precoz.
La disminución del olfato (hiposmia) es uno de los hallazgos más frecuentes y tempranos.
Se estima que hasta un 60–90% de los pacientes presentan alteraciones olfativas, incluso años antes de los síntomas motores (1–3).
Esto convierte al olfato en una posible ventana precoz hacia la enfermedad.
2. La deglución. La dificultad para tragar, un síntoma frecuente, pero, infradiagnosticado.
La disfagia puede afectar a más del 80% de los pacientes a lo largo de la evolución (4,5), puede comenzar de forma sutil: tos al comer, aclaramiento frecuente o sensación de retención.
Su detección precoz es clave para reducir complicaciones respiratorias ( neumonía por aspiración).
3. El equilibrio y la estabilidad
Los trastornos del equilibrio, aunque de origen central, contribuyen a la inestabilidad y al riesgo de caídas, con impacto directo en la calidad de vida (1).
¿Qué nos enseña la evidencia?
Los síntomas no motores como la hiposmia y la disfagia no sólo son frecuentes, sino que pueden preceder a los signos clásicos del Parkinson (1,2,4).
Su identificación precoz y un abordaje multidisciplinar permiten mejorar la seguridad y la calidad de vida del paciente.
Recomendación
Ante cambios progresivos en el olfato, dificultades al tragar o sensación de inestabilidad, es recomendable una valoración médica, especialmente si se asocian a otros síntomas neurológicos.
En pacientes con diagnóstico de Parkinson, el seguimiento de la deglución y la función ORL es fundamental.
El Parkinson no empieza sólo con un temblor.
A veces comienza con algo tan cotidiano como dejar de percibir un olor o notar que tragar ya no es igual.
Si tienes alguno de estos síntomas y te generan dudas, consulta con un especialista.
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Bibliografía
Oppo V, Melis M, Melis M, et al. Smelling and Tasting Parkinson’s Disease: Using Senses to Improve the Knowledge of the Disease. Front Aging Neurosci. 2020;12:43.
Miranda M, et al. Alteraciones del olfato en enfermedad de Parkinson. Rev Med Chile. 2006;134(8):1051–1058.
Chaná P, Júri C. Déficit de la olfacción en la enfermedad de Parkinson: Un síntoma a considerar en la práctica clínica. Médicas UIS. 2007;20(2):131–138.
López-Liria R, et al. Treatment of Dysphagia in Parkinson’s Disease: A Systematic Review. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(11):4104.
Patel B, et al. A comprehensive review of the diagnosis and treatment of Parkinson’s disease dysphagia and aspiration. J Clin Med. 2023;12:xxxx








